El lenguaje claro en el derecho busca que las normas, resoluciones, contratos y comunicaciones sean comprensibles, precisas y útiles.
No se trata de “simplificar” el derecho, sino de comunicarlo con rigor y humanidad, eliminando tecnicismos innecesarios y estructuras confusas.
- Mejora la transparencia institucional
- Fortalece la confianza ciudadana
- Reduce errores y conflictos interpretativos

