
El problema no es lo que se dice, sino cómo se dice
Los textos jurídicos están llenos de frases que parecen escritas para confundir. No por mala intención, sino por una tradición que asocia complejidad con profesionalismo.
Sin embargo, en la práctica, ese estilo dificulta la comprensión, retrasa gestiones y debilita la relación entre el derecho y la ciudadanía.
Veamos algunos ejemplos típicos —y cómo se pueden transformar sin perder rigor.
1. Frases interminables
“El presente acto administrativo se dicta en virtud de las atribuciones conferidas por la normativa vigente y en atención a las consideraciones expuestas precedentemente…”
Versión clara:
“Esta resolución se dicta según la normativa vigente y los motivos mencionados antes.”
✔️ Una frase corta comunica lo mismo y ahorra tiempo de lectura.
2. Palabras antiguas o innecesarias
“Hágase saber al administrado que deberá presentarse en el término de diez (10) días corridos contados a partir de la notificación…”
Versión clara:
“Informamos que tiene 10 días corridos desde la notificación para presentarse.”
✔️ “Administrado” puede ser “persona”, “interesado” o “solicitante”, según el contexto.
3. Verbos impersonales o pasivos
“Se procederá a la inspección del establecimiento…”
Versión clara:
“El área de inspección visitará el establecimiento.”
✔️ Poner sujeto y verbo activo da precisión y transparencia.
4. Abuso de sustantivos abstractos
“Se procederá a la implementación de medidas tendientes a la optimización de los recursos disponibles.”
Versión clara:
“Se aplicarán medidas para usar mejor los recursos.”
✔️ Sustantivos como implementación o optimización pueden reemplazarse por verbos simples.
5. Estructuras innecesariamente formales
“Sin otro particular, saluda atentamente.”
Versión clara:
“Saludos cordiales.”
✔️ Corto, amable y directo.
La buena noticia
No se necesita romper con la tradición jurídica para escribir claro.
Solo hace falta revisar el propósito de cada texto y preguntarse si quien lo recibe podrá entenderlo sin ayuda. El lenguaje claro no quita autoridad: la devuelve al ciudadano.
