
Un movimiento global
El lenguaje claro no es una moda: es un movimiento internacional que desde hace décadas promueve el derecho a comprender.
Organismos, tribunales y gobiernos lo han reconocido como un estándar de calidad democrática.
En 2019, la Organización Internacional de Normalización (ISO) publicó la Norma ISO 24495-1, que define principios y métodos para producir textos comprensibles en cualquier idioma y sector.
Qué implica el derecho a comprender
Toda persona tiene derecho a entender la información que la afecta: contratos, decisiones judiciales, normas, formularios.
Cuando los textos son oscuros, el ciudadano pierde control y autonomía.
El lenguaje claro busca equilibrar la relación entre el poder institucional y las personas.
Algunos ejemplos internacionales
- Canadá: el gobierno federal tiene políticas obligatorias de plain language en todas sus comunicaciones.
- Chile: el Poder Judicial aplica criterios de redacción clara en sus sentencias.
- España y Colombia: universidades y colegios de abogados ofrecen formación en lenguaje claro jurídico.
El desafío local
En América Latina, la tendencia crece, pero aún falta un compromiso sostenido de los poderes públicos.
Promover el lenguaje claro en el derecho no es solo escribir mejor: es garantizar transparencia, accesibilidad y confianza social.
